lunes, 21 de octubre de 2019

Esto no es poesía


Tengo un bloqueo. Y no sabría decir muy bien si emocional o mental.
Creo que un poco de los dos. No consigo poner mis pensamientos en orden.
No consigo saber lo que siento, aunque creo que desde hace un tiempo: nada.
No avanzo. O, al menos, eso creo yo. Quizá cada día si estoy avanzando algo, aunque sea muy poquito en el proceso de conocerme a mí misma.

Tengo miedo de hablarme claro. Tengo miedo de oír de mí misma lo que en realidad ya sé. Voy a intentarlo, el ser sincera conmigo misma, digo:
Tengo la sensación de que le estoy hablando a otra Laura. Una Laura que está asustada, está escondida y todo por miedo a que le vuelvan a fallar.
A que le vuelvan a hacer daño. A que se vuelva a hacer daño.
Por eso te escribo; porque, aunque no estés, sé que necesitas que te diga todo esto:
¿Recuerdas tu positividad? ¿Tu sonrisa? ¿Recuerdas cuando las pequeñas cosas te hacían feliz? Cuando te dedicabas tiempo y cada día veías una película, leías un rato, escribías o escuchabas esa canción. Salía solo. Fluía.
Ahora tienes que obligarte a hacer las cosas que te gustan. Tienes que obligarte a estar con la gente que quieres. ¿Qué te pasó? ¿Cómo te rompiste así? ¿Cuánto tiempo soportaste el peso del dolor ajeno y cuanto te costó hacerlo?

Te echo de menos. Quiero que vuelvas. Sin ti nada tiene sentido aquí dentro. Sin ti no tiene sentido que haga todo lo que quiero porque no estás tú para empujarme a hacerlo y disfrutar de ello.
Si no estás, no puedo mirar a los demás y hacerlos felices porque no es de verdad. No puedo sentir nada más allá que oscuridad. Te necesito. Me he maltratado tanto... y no has estado ahí para salvarme.

Vuelve con tu luz. Tomate tu tiempo para pensarlo. Deja de hacerme hacer cosas para que nunca salgas. Deja de meterme ideas en la cabeza para que acabe matándote y, por favor, sal de la coraza. Sal de tu escondite y cógeme. Y sigamos caminando juntas.
Si estamos juntas, nada podrá con nosotras. Ni ese maldito miedo que te paraliza.
Así que, por favor, rómpete del todo y vuelve. Nos construiremos de nuevo, te lo juro.
Me hace daño tu ausencia, tu cobardía y tu miedo.
No nos lo merecemos.