Un trozo de mi con tanta luz propia que ciega a quien la mira. Incluso a su reflejo.
Me duele tanto que no te veas con mis ojos, que me los arrancaría si me garantizases que jamás volverías a dejar de usarlos.
De verás, te ves tan guapa. No sabes lo preciosa que eres, la risa que tienes y la alegría que me ofreces.
¿Que te digo, alma gemela? Odio como no te quieres, queriéndonos tanto.
Odio cada vez que te odias. Cada vez que lloras, cada vez que no comprendes como pudiste llegar hasta ahí y cada vez que pides perdón por creer que has fallado.
Alma gemela, eres todo lo que tú quieras ser, eres fuerte y valiente. No escuches a esas voces que te dicen que no eres suficiente, que un poquito más, que aún no.
Porque, tú ya eres toda la perfección que necesitas. Tú eres todo lo que quieres.
Tú eres mi alma gemela. La de verdad.
Y quiero que seas tú, por muchísimo tiempo más.