El amor no debería de ser conformismo.
El amor no es buscarte en otros ojos y dejar de mirarte.
Cuando finalmente te quieren bien, aprendes que todo lo demás no tenía nada que ver con el amor y que eran otra sucias trampas relacionadas con la dominancia y la posesión.
Cuando te quieren bien, te sientes libre, no tienes dudas.
Estas completamente segura de que eso es el amor y que todo lo anterior tenía más de odio
que de amor.
El no conformarse, el reír en cualquier parte. El cantar a pleno pulmón sin necesidad de música ni bailes.
El sentirte tuya, el sentirte viva.
El disfrutar de cada detalle, el querer seguir compartiendo la vida.
Cuando te quieren bien, cuando te quieren bonito, aprendes que no hay nada que temer. No existe el miedo. No hay nada que te frene, por fin puedes mostrarte como eres en todas tus vertientes con la seguridad de que no van a dañarte.
Con la seguridad de que no vas a dañarte.
Pero no es hasta ese momento que comprendes que todo lo demás no era más
que egoísmo y necesidad, conformismo e inseguridad.
Y joder, que rabia da que tengas que darte cuenta de esta forma.
Y joder, que alegría que seas de esta forma.